Cuando se habla de tenencia responsable de una mascota, no se limita únicamente a darle un buen trato y alimentarlo, pues esta labor debe ir más allá, incluyendo la limpieza del perro, así como los espacios donde transita.

En relación a esto, es importante que cuando se saque a pasear a un canino se tenga en cuenta que, durante el paseo, existe una alta probabilidad de que defeque y orine, por lo que es recomendable que cada dueño atienda esta acción, recogiendo las heces de la mascota, de lo contrario el aroma y sustancias que se desprenden de esta materia fecal traen consigo consecuencias negativas que no solo afectan la salud del animal, sino también la de las personas que transitan en el lugar y de la sociedad en general, así como al medio ambiente.

El doctor Alberto Tejeda Perea, de la Facultad de Medicina, Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica en un artículo publicado por la máxima casa de estudios que parte de ser un dueño responsable es estar pendiente de las heces que genera su perro, independientemente del lugar donde se encuentre.

Según el experto, la mayoría de las heces que se quedan en calles, baquetas, parques y otros espacios se deshidratan y pulverizan, lo cual hace que esa materia se combine con el aire, situación que resulta perjudicial para todos, y más cuando los perros no han sido desparasitados.

Un ejemplo de enfermedad que se puede transmitir de un perro a una persona, a través de sus heces, es la toxocariosis que, de acuerdo con el especialista de la UNAM, las larvas del parásito que la ocasiona están en la materia fecal que, al ser recibida a través del aire, puede ocasionar distensión abdominal leve, problemas gastrointestinales, entre otras afectaciones.

Otra enfermedad es la ancylostomosis, también provocada por un parásito, la cual puede generar infecciones; mientras que el parásito Giardia ocasiona diarreas crónicas, problemas gastrointestinales severos y colitis crónica.

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