El amor hacia un perro o gato no solo se manifiesta con muestras de afecto, sino también con acciones que garanticen su salud y buena calidad de vida, de ahí la importancia de aplicarles las vacunas necesarias.

Ya sea que se acuda a instancias de salud públicas, a través de sus campañas, o bien con un veterinario, es vital que cada mascota cuente con un cuadro de vacunas completo, de lo contrario podría resultar por demás perjudicial para su salud, e incluso podría poner en riesgo su vida.

¿Por qué resulta tan relevante el que un perro o gato tenga este tipo de medicamentos?

Una de las funciones principales de una vacuna es la prevención de enfermedades, mismas que podrían afectar seriamente el estado físico de la mascota.

Cada vacuna que se aplica a un perro o gato, similar a lo que sucede con los seres humanos, también prepara al cuerpo para que pueda combatir algún padecimiento, virus o bacteria.

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Además de esto, al aplicárseles diversas vacunas el cuerpo del animal, especialmente su sistema inmune, se fortalece, lo cual le permite reaccionar, de manera satisfactoria, ante enfermedades graves, disminuyendo el riesgo de padecerlas nuevamente, sin dejar de mencionar que aquellos humanos que estén en contacto con la mascota estarán también fuera de peligro, pues existen enfermedades que pueden transmitirse de animal a persona.

Tras la colocación de una vacuna, puede que el perro o gato manifiesten algunos síntomas que podrían parecer negativos, pero que en realidad solo son un efecto secundario de la vacunación, tales como letargia, aumento en su temperatura, reacciones cutáneas en la zona de se puso la inyección, así como hinchazón.

Cuando se haga la aplicación de una vacuna es importante que se apunte la fecha en que se colocó, nombre de la solución, fecha de caducidad, nombre del veterinario que la puso y lote, información que formará parte de su historial clínico.